Advertencia del FMI sobre la guerra en Medio Oriente
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha expresado su preocupación por el impacto global de la guerra en Medio Oriente, que está generando efectos desiguales entre distintas naciones, pero con un resultado común: mayores niveles de inflación y una disminución del crecimiento económico. Para los países de América Latina, esta situación se verá complicada por unas condiciones financieras más restrictivas.
Un nuevo desafío para la economía global
El organismo ha señalado que «el mundo enfrenta otro shock», y ha resaltado que el conflicto está «atenuando las perspectivas para muchas economías» que apenas comenzaban a recuperarse. Aunque el impacto es global, no se distribuye de manera uniforme: las naciones que importan energía, aquellas con menos ingresos y las que disponen de menores reservas están especialmente en riesgo.
Impacto en el mercado energético
Un canal clave para este impacto es el sector energético. El FMI ha advertido que la disrupción en el Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de un tercio del petróleo mundial, ha generado un impacto sin precedentes. Según el organismo, «para las economías importadoras de combustibles, el efecto es el de un gran impuesto repentino sobre el ingreso».
Efectos en distintas regiones
- Los costos energéticos más elevados ya están afectando a Europa y Asia.
- Los países de África y América Latina se enfrentan a mayores costos de importación en un contexto de escaso margen fiscal.
- Algunos exportadores de commodities podrían beneficiarse, aunque esto dependerá de su capacidad para mantener las exportaciones.
Alteraciones en las cadenas de suministro
El informe también destaca que la guerra está obligando a redirigir rutas comerciales, lo que incrementa los costos de fletes y seguros, y provoca demoras en el transporte. Una preocupación particular es la interrupción en la producción de fertilizantes, de los cuales aproximadamente un tercio transita por el Estrecho de Ormuz, lo que podría afectar las cosechas y aumentar los precios de los alimentos.
Implicaciones para las economías de bajos ingresos
Este aspecto es crítico para las naciones más vulnerables. El FMI destaca que en las economías de bajos ingresos, el alimento representa alrededor del 36% del consumo, por lo que cualquier aumento en los precios se convierte en un problema que no solo es económico, sino también sociopolítico.
El aumento de la inflación y la respuesta de los mercados
En cuanto a la evolución de los precios, el diagnóstico es claro: «todos los caminos conducen a precios más altos y menor crecimiento». Si la crisis energética persiste, se podría reavivar la presión inflacionaria justo cuando muchos países estaban logrando controlarla. Además, existe el riesgo de que las expectativas de inflación se desanclen, complicando la labor de los bancos centrales.
El FMI también observa que los mercados financieros han sido impactados; «los precios globales de las acciones han caído, los rendimientos de los bonos han subido y la volatilidad ha aumentado», en un entorno de condiciones financieras más restrictivas, especialmente para las economías emergentes y endeudadas.
Conclusiones del informe
En este contexto, el FMI concluye que el impacto será «global pero altamente desigual» y que muchos países están enfrentando el shock con niveles récord de deuda. Este informe ha sido realizado por un equipo de economistas, entre ellos Rodrigo Valdés, ex director del Departamento del Hemisferio Occidental, quien fue mencionado por el presidente Javier Milei durante las negociaciones iniciales entre la Casa Rosada y el FMI en 2024.
