Un formador clave para el fútbol suizo
Facundo Alvanezzi, un argentino con 59 años de trayectoria, reflexiona sobre el fútbol en Suiza, un país que cuenta con una población de apenas 9 millones de habitantes. Alvanezzi destaca que, a diferencia de Argentina, donde se dice que basta con levantar una piedra para encontrar un futbolista, en Suiza no se pueden desaprovechar los pocos talentos disponibles. Por ello, la Federación Suiza de Fútbol se dedica a implementar metodologías efectivas para el desarrollo de jugadores. Este sábado, Alvanezzi se siente particularmente vinculado al seleccionado helvético que se medirá con Argentina en los cuartos de final de la Copa del Mundo, pues él mismo ha contribuido a la formación de cinco de sus futbolistas.
Talentos moldeados en el FC Basilea
Entre los jugadores que Alvanezzi formó están Granit Xhaka, reconocido como el líder del equipo; Breel Embolo, una de las principales opciones de ataque; Noa Okafor; Cédric Itten; y Eray Cömert. Alvanezzi comenzó su carrera como futbolista en Locarno, Tressa Monteggio y Caslano en Suiza, y luego pasó casi 12 años entrenando a jugadores en las divisiones formativas del FC Basilea, donde elaboró un enfoque metódico en la enseñanza del fútbol.
Desarrollo personal y técnico
El proceso de formación va más allá de lo técnico. Alvanezzi señala la importancia de abordar la disciplina humana, reconociendo que no todos los jugadores provienen de contextos similares. En su experiencia, encontró casos de discriminación y desigualdad material, como en el caso de Embolo, que ha hecho frente a desafíos significativos desde su infancia. “Brell no sabía lo que era una ducha caliente ni comer en una mesa con cubiertos”, explica Alvanezzi, quien aún mantiene contacto con el jugador del Rennes.
Modificaciones que marcan la diferencia
Durante la formación de Embolo, Alvanezzi tuvo un papel clave al abogar por un cambio de posición. Originalmente, el futbolista era colocado como mediocampista o defensa, roles que consideraba inadecuados para su talento natural como delantero. “Les decía que estábamos perdiendo un talento valioso por no ponerlo en su posición adecuada”, recuerda. Finalmente, cuando se le permitió jugar como delantero, Embolo demostró ser un goleador eficaz.
Un sistema nacional de apoyo
La Federación Suiza de Fútbol ha establecido un programa de formación “federal formativo” que conecta clubes como Basilea, Grasshoppers y Young Boys. Este sistema incluye el apoyo de psicólogos, nutricionistas, médicos y educadores, lo que fortalece el proceso formativo integral. A los futbolistas que Alvanezzi entrenó, les dedicó atención entre los 15 y 20 años cruciales para su desarrollo hacia el profesionalismo.
La influencia de Xhaka
Granit Xhaka, quien ha experimentado discriminación por su origen kosovar, es un claro ejemplo de cómo el carácter puede influir en el éxito. Alvanezzi describe a Xhaka como un líder natural, alguien que “desde joven sabía cómo motivar a su equipo”. El camino de Xhaka ha estado marcado por dificultades en su familia, las cuales lo han llevado a forjar un espíritu fuerte y resiliente.
Filosofía de formación donde no hay miedo al error
Alvanezzi también enfatiza la importancia de aprender de los errores durante la formación. Comenta que los jugadores son alentados a experimentar y a no temer al fallo, ya que esto les permite adquirir confianza y habilidad en el juego. Esta filosofía se sostiene en entrenamientos donde el número de toques de balón buscaba superar los mil contactos por sesión.
Un desafío para Argentina
Alvanezzi analiza el encuentro entre Suiza y Argentina como un choque de estilos y talentos. Asegura que Suiza tiene la capacidad de adaptarse a diferentes tácticas, lo que podría representar un desafío real para la Albiceleste, especialmente dado que varios de sus jugadores, como Embolo, han acumulado experiencia en múltiples torneos mundiales. «Si quedamos espacios, Suiza puede ser muy peligroso», advierte.
La infraestructura y el futuro del fútbol argentino
El exentrenador destaca la infraestructura avanzada del Basilea, que cuenta con 15 canchas y tecnología adecuada para el entrenamiento en cualquier clima. Alvanezzi sueña con que los clubes argentinos también mejoren sus instalaciones para potenciar el talento local. En un contexto global donde muchos equipos tienden a evitar el riesgo en el juego, Alvanezzi aboga por más creatividad y libertad en el fútbol.
“Voy por Argentina, es mi país, pero también tengo el corazón dividido al ver a los chicos que formé”, concluye Alvanezzi, quien reconoce el valor del talento natural y su conexión con el juego.
