Despedida a Chiche Gelblung
Este miércoles se confirmó el fallecimiento de Chiche Gelblung, quien a la edad de 82 años se convirtió en un referente indiscutido del periodismo. Aunque las generaciones más jóvenes lo veían como un personaje colorido, icono de memes y stickers en sus dispositivos móviles, quienes tuvimos la oportunidad de verlo en acción reconocemos su contribución a la profesión.
Un estilo particular
A lo largo de su carrera, Gelblung se destacó por su enfoque audaz y sin filtros. Era famoso por ser un narrador que no se detenía ante las convencionalismos, llevando sus reportajes a un nivel que combinaba la rigurosidad con un toque casi mágico, lo que hacía que sus relatos fueran creíbles, incluso sorprendentes. Él mismo se describió hace más de 40 años como «un atorrantón serio», identificado con la búsqueda del impacto, pero siempre asegurándose de respaldar sus afirmaciones con datos verídicos.
Más que un periodista
Gelblung se movía por un terreno que algunos consideraban polémico, puesto que muchas veces sus coberturas navegaban entre la recreación y la representación fiel de los hechos. En sus propias palabras: «Sé que hay muchos prejuicios sobre mi estilo, pero el periodismo no tiene manual. Cada uno arma el suyo. Y yo construí el mío». Así, su particular enfoque era tanto efectivo como a veces cuestionable, dejando siempre una marca en el ámbito del periodismo.
Legado inigualable
Lejos de los juicios de sus detractores, Chiche se mantenía fiel a su visión: «Que digan lo que quieran, el periodismo es el camino para contar lo que está pasando, lo que puede llegar a pasar y lo que pasó». Su estilo de narración era distintivo; a menudo se adentraba en las experiencias desde adentro, convirtiéndose en un maestro en contar historias a través de la experiencia.
Por ejemplo, en una ocasión, al cubrir los efectos de una prueba nuclear, al llegar a la costa del Pacífico y observar los daños, decidió comprar pescado en una pescadería local para documentar su historia. Su enfoque práctico y teatral hacia la información dejaba una huella imborrable.
Un legado perdurable
Su famosa frase: «Que la realidad no te estropee una buena nota», ha perdurado en las redacciones como un mantra entre periodistas, subrayando la complejidad de equilibrar hechos y narración creativa. Con su partida, el periodismo pierde a una figura emblemática, y aunque la calidad de las notas futuras es incierta, la noticia de su fallecimiento es sin duda un duro golpe para todos.
