Condena a cadena perpetua
Francisco Waldemar Reddy, de 22 años, escuchó desde el penal de Batán la sentencia que ya era esperada: prisión perpetua por asesinar a su familia en un campo ubicado en Chascomús. La decisión fue emitida este lunes pasadas las 13 horas por el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 de Dolores, conformado por los jueces Christian Ariel Rabaia, María Claudia Castro y Juan Paulo Gardinetti.
Detalles del fallo
Una característica significativa de esta condena es que no incluye la opción de libertad condicional, lo que establece una expectativa de prisión efectiva de 40 años. Los cargos fueron diversos según la víctima: «homicidio calificado por el vínculo» para su padre, Diego Reddy (44); «homicidio agravado por alevosía» referente a su madrastra, María Eugenia Suárez (47); y «homicidio simple» en relación con su medio hermano, Ignacio Reddy (11).
Móvil detrás de los crímenes
El abogado defensor, Diego Marcelo González, había solicitado la absolución de Reddy. Curiosamente, unas horas antes de la masacre, el acusado había solicitado a su tío un rifle calibre 22 de la marca Mahely, con el pretexto de querer «cazar chanchos en un campo de la Costa». Este crimen ocurrió el mismo día que Reddy debía regresar a su puesto como policía bonaerense, donde estuvo de licencia debido a una «lesión interna en la rodilla».
El motivo detrás del triple homicidio parece encontrarse en problemas financieros. El 28 de diciembre, Reddy vendió 20 vacas Aberdeen Angus a un precio muy inferior al del mercado (3.400.000 pesos), sin informar a su padre. Al día siguiente, adquirió una camioneta Chevrolet S10 de 2008, con un pago que incluía un Suzuki Fun del 2007 y cinco vacas que nunca entregó.
La secuencia del crimen
Los hechos ocurrieron el 29 de diciembre de 2023, entre las 18 y 19:30. Francisco asesinó a Eugenia mientras cocinaba; le disparó por la espalda a menos de 25 centímetros de distancia. Luego, se dirigió hacia Ignacio, a quien disparó en el abdomen antes de golpearlo brutalmente con un objeto contundente, causando su muerte en el hospital.
El descubrimiento del crimen fue realizado por un hombre que trabajaba en la estancia y se mostró sorprendido ante el tractor en marcha en el galpón. Encontró a Ignacio gravemente herido. El cuerpo de Diego fue localizado el 31 de diciembre en un área de pastizales, con múltiples heridas que indicaban una lucha por su vida.
Falsas coartadas y evidencias incriminatorias
Pese a compartir momentos con sus tres hermanos, producto de una relación anterior de su madre, Reddy intentó crear una coartada tras los crímenes. Afirmó que recibió una llamada exigiéndole un rescate de siete millones de pesos por su padre, hecho que posteriormente se demostró que nunca ocurrió. Además, solicitó a un compañero de la fuerza que hiciera una llamada simulando una extorsión, lo que rápidamente se desvaneció como una estrategia defensiva.
La camioneta en la que viajaba fue captada por cámaras de seguridad mientras se dirigía hacia la estancia. En el vehículo también se halló el arma utilizada en el crimen, y los resultados del dermotest confirmaron la presencia de pólvora en sus manos.
El ocho en Ignacio, de solo 11 años, fue víctima de la mayor furia por parte de Reddy, evidenciando una relación problemática desde el inicio.
