Una crisis estructural en los barrios populares
Las lluvias relacionadas con el fenómeno de El Niño están a punto de exacerbar una vulnerabilidad ya existente en muchos asentamientos de Argentina. De un total de 6.467 barrios populares, se estima que 4.000 están expuestos al riesgo hídrico, según un reciente informe que analiza las condiciones de infraestructura y vivienda en estas áreas vulnerables.
La cercanía de estos barrios a ríos y arroyos, la precariedad de sus viviendas y la falta de servicios básicos agravan las consecuencias de cada tormenta. Fernanda García Monticelli, directora ejecutiva del Centro para la Integración Sociourbana, subraya que «la situación es dramática en los barrios populares» y hace un llamado a la urgencia de respuestas y obras que aborden estos problemas de fondo.
Impacto de las lluvias habituales
De acuerdo con el relevamiento realizado, se reporta que 2.954 barrios populares sufren inundaciones con precipitaciones normales, mientras que 1.087 se encuentran en proximidad a cuerpos de agua, lo que incrementa el riesgo de desastres durante lluvias intensas.
García Monticelli destacó que en estos asentamientos, la falta de infraestructura formal significa que una tormenta representa riesgos que van más allá de la simple acumulación de agua. «Las conexiones eléctricas en mal estado, la ausencia de desagües y las calles sin asfaltar complican tanto la circulación como la asistencia a las familias», explicó.
Prioridades en situaciones de emergencia
Frente a una eventual crecida, se debe priorizar «evacuar y evitar muertes», según la directora ejecutiva. En su opinión, contar con información meteorológica precisa y redes de organización barrial permite anticipar traslados y minimizar accidentes relacionados con cables y estructuras informales.
Si bien la prevención puede mitigar los daños durante emergencias, García Monticelli enfatizó que esto no sustituye la necesidad de abordar los problemas de infraestructura. Se estima que alrededor de 700 obras de servicios formales se encuentran paralizadas, incluyendo proyectos de agua, cloacas y electricidad.
Déficit de servicios en los barrios
El informe revela que el déficit de servicios afecta a la mayoría de los barrios analizados. García Monticelli menciona que el 98% de ellos no posee acceso formal a cloacas y el 96% carece de agua potable. Además, el acceso al gas natural es prácticamente inexistente en estas áreas.
La ausencia de redes pluviales perjudica aún más a las familias, ya que impide el drenaje adecuado del agua de lluvia. Estas condiciones explican por qué un mismo evento climático puede tener diversas consecuencias en función de la ubicación de los hogares.
Condiciones de vivienda críticas
Medina, un referente social en Luján, resaltó la preocupante situación del acceso a la electricidad en su localidad. La combinación de humedad y lluvias eleva los riesgos para los hogares con conexiones informales. Asimismo, las inundaciones afectan los pozos de agua en sectores que no cuentan con cloacas ni servicios básicos. En este contexto, Medina informó que 60% de las viviendas presentan deficiencias en materialidad, lo que implica que muchas tienen techos de chapa o nylon y paredes vulnerables a las tormentas.
Organización comunitaria frente a inundaciones
Con aproximadamente 1.500 habitantes, Villa del Parque es uno de los barrios de Luján que se ve directamente afectado por estas situaciones. Medina mencionó que seis de los ocho barrios populares de la ciudad están cercanos a ríos o arroyos, lo que los vuelve más susceptibles durante la subida de los niveles de agua.
Durante las inundaciones, las comunidades se organizan para proteger a niños, ancianos y personas con discapacidad primero, y luego intentan trasladar muebles y otros bienes a lugares más seguros, mientras algunos se quedan a cuidar las propiedades dañadas.
Medina también destacó que trabajos de saneamiento en arroyos han reducido el impacto de inundaciones en algunas áreas de Luján. En respuesta a futuras tormentas, el municipio, la Cruz Roja, Defensa Civil y organizaciones comunitarias están implicadas en tareas de prevención.
Desafíos en la relocalización
García Monticelli argumentó que las familias no eligen vivir en zonas inundables, sino que se ven forzadas por la escasez de opciones para acceder a tierra y vivienda. Aunque la relocalización puede ser necesaria en ciertos casos, no es una solución viable para la mayoría. «Menos del 10% de los barrios populares se han relocalizado», afirmó.
Como precedente positivo, mencionó el caso de Luján, donde se realizaron obras en el arroyo y se implementaron políticas de vivienda para mitigar los efectos de inundaciones que afectan a las familias. Tras una inundación entre 2015 y 2016, los residentes exigieron acciones que superaran el simple suministro de artículos básicos, lo que llevó a la construcción de 160 viviendas mediante cooperativas, permitiendo a algunas familias escapar de las condiciones precarias.
