Importancia de evitar mareos al levantarse
Levantarse de forma abrupta después de estar acostados o sentados puede provocar mareos, visión nublada o una molesta sensación de inestabilidad. Este fenómeno no es un accidente ni está relacionado exclusivamente con la edad; posee una base circulatoria que lo explica y, afortunadamente, una manera sencilla de prevenirlo.
La influencia de la gravedad
Cuando cambiamos de posición, de estar acostados a estar de pie, la gravedad provoca que gran cantidad de sangre se desplace hacia las piernas y el abdomen. Esto resulta en que, durante unos instantes, menos sangre regresa al corazón, lo que genera que este bombee un poco menos con cada latido. Como consecuencia, se produce una disminución temporal de la presión arterial.
Este fenómeno es conocido como hipotensión ortostática y es particularmente común en personas mayores de 60 años.
Barorreceptores y su función
Para contrarrestar este efecto, nuestro cuerpo cuenta con unos sensores situados en el cuello y en la aorta, conocidos como barorreceptores, que detectan el cambio de posición y activan una respuesta automática: el corazón aumenta su ritmo y su fuerza de contracción, mientras que los vasos sanguíneos se contraen para mantener la presión adecuada. Sin embargo, si esta reacción es algo tardía o insuficiente, pueden surgir los mareos al levantarnos.
Estrategia preventiva: mover los pies
Una técnica simple que se sugiere comúnmente en consulta es apoyar los pies en el suelo y mover los tobillos —flexionando y estirando— antes de levantarse completamente. Este gesto activa varios mecanismos simultáneamente:
- Bomba venosa plantar: Al ejercer presión sobre la planta del pie, ayudamos a movilizar la sangre acumulada hacia la circulación de retorno.
- Bomba muscular de la pantorrilla: Al flexionar el tobillo, se activan los músculos de la pantorrilla, como los gemelos y el sóleo, que al contraerse empujan la sangre hacia arriba, gracias a las válvulas venosas que aseguran un flujo unidireccional hacia el corazón.
- Información al sistema nervioso: El movimiento de los pies activa receptores en la piel y las articulaciones que envían señales al sistema nervioso, avisando que un cambio de postura está próximo, preparando así al cuerpo antes de estar completamente de pie.
Beneficios de una acción simple
En resumen, el proceso funciona de la siguiente manera: al mover los pies y tobillos, se contraen los músculos, lo que produce la compresión de las venas, aumenta el retorno de sangre al corazón y mejora así la presión arterial. Aunque este hábito no sustituye una evaluación médica en caso de mareos frecuentes o severos, adoptarlo antes de levantarse, especialmente en personas mayores o aquellas propensas a la hipotensión, puede evitar situaciones incómodas.
