Un paraíso bajo asedio
A primera vista, esta región de aguas cristalinas y montañas nevadas en Colombia parece ser un verdadero paraíso turístico. Sin embargo, en el corazón de este destino idílico, la violencia paramilitar somete a comerciantes y comunidades indígenas al miedo cotidiano. En la Sierra Nevada de Santa Marta, los visitantes disfrutan sin ser conscientes de la vigilancia de grupos armados que los acechan, extorsionan a los negocios locales y siembran el terror entre los pueblos originarios, cuya sabiduría ancestral es reconocida como patrimonio mundial por la UNESCO.
El gobernador kogui, Atanasio Moscote, expresa su preocupación: «Tenemos miedo, zozobra por el porvenir», al referirse a su comunidad que considera esta sierra como «el corazón del mundo». Detrás de estas amenazas está el grupo paramilitar Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), que se financia a través del control de rutas del narcotráfico, dominando el territorio y sometiendo a su población. «El entrar con armas genera un desequilibrio en la sierra«, lamenta Moscote, vestido con su tradicional atuendo blanco tejido a mano.
Cierre del Parque Tayrona
Frente a esta escalada de violencia, el presidente Gustavo Petro tomó la decisión de cerrar temporalmente, por más de dos semanas entre febrero y marzo, el emblemático Parque Tayrona. Esta reserva natural es uno de los principales destinos turísticos del área, recibiendo a miles de visitantes cada año. El gobierno justificó esta medida debido a las extorsiones, bloqueos de carreteras y amenazas dirigidas a los guardaparques, quienes luchan contra actividades ilegales como la tala no autorizada.
Durante un recorrido por la reserva, la AFP acompañó a uno de los guardaparques, Yeiner Hernández, de 31 años, quien enfatizó: «Nuestra presencia en cada rincón, en cada zona, es de vital importancia para conservar, mantener y monitorear los recursos que tenemos». Los guardaparques enfrentan constantes amenazas en su labor, ya que sus esfuerzos de protección chocan con los intereses de los grupos delictivos.
Ecosistemas en peligro
Investigadores afirman que estos grupos criminales no solo se benefician del turismo, sino que también buscan controlar playas para facilitar el tráfico de drogas. El Parque Tayrona es hogar del sistema de bosque seco mejor conservado del país y alberga ricos ecosistemas marinos que atraen a buceadores. A su lado se encuentra el Parque Nacional Natural Sierra Nevada, que se eleva hasta los 5,700 metros sobre el nivel del mar y, en 2025, ambas áreas recibieron a más de 873,000 turistas.
Las comunidades arhuacas, koguis y otros pueblos indígenas de la región han padecido históricamente el asedio de grupos criminales por su ubicación estratégica, con un territorio de unas 2.3 millones de hectáreas según la UNESCO. En la actualidad, los pueblos afirman que la violencia ha alcanzado niveles alarmantes por la acción de los ‘Conquistadores’, sucesores de un antiguo líder paramilitar extraditado a Estados Unidos tras firmar la paz con el gobierno en 2006. «Estos grupos se han subido a la parte más alta«, denuncia Luis Salcedo, gobernador arhuaco, indicando el impacto desproporcionado en una población en la que el 95% son nativos que viven de sus cultivos y que no dominan el español.
La guerra del Clan del Golfo añade más caos a la ya tensa situación. En los últimos meses, este cartel de narcotráfico ha intentado hacerse con el control de la sierra, enfrentándose a los indios cerca de sus cabildos. La estrategia del presidente Petro de incluir a las ACSN dentro de su política de ‘paz total’ ha sido ineficaz, como lo indican la falta de avances en las negociaciones y el incremento del conflicto, justo cuando se aproxima el final de su mandato en agosto.
Norma Vera, investigadora en el área, sostiene que las ACSN representan la autoridad de facto en la región, ya que ejercen control territorial mediante una «gobernanza armada» y se involucran en actividades ilícitas como la minería de oro que contamina fuentes de agua con mercurio. Además, controlan hasta «el plato de comida que se vende» a los turistas a través de extorsiones. Este fenómeno de cobros encubiertos es cada vez más común en Colombia, con más de 46,000 denuncias presentadas ante el Ministerio de Defensa desde 2022.
Para el sector turístico, la violencia ha dejado una huella negativa, afectando la reputación de la región. Ómar García, presidente del gremio hotelero en Santa Marta, comenta: «Afecta el número de visitantes«. La pregunta en el aire es, «¿Quién va a hacer turismo a Ucrania?» o «¿a Irán?», ejemplificando el contexto actual.
