Home Sociedad Una familia detrás de un ingenioso fraude de celulares termina tras las rejas

Una familia detrás de un ingenioso fraude de celulares termina tras las rejas

Una familia detrás de un ingenioso fraude de celulares termina tras las rejas

Familia acusada de estafas con celulares gratuitos

La semana pasada, la justicia tomó la decisión de procesar con prisión preventiva a una familia entera en un caso que ha dado de qué hablar. Este grupo, conformado por Walter Benito Olivares Eustaquio, Eva Demetria Esquivel, Ailén Rosa Daiana Carrucciu y Marcelo Alejandro Suárez, se originó en Monte Castro y Lanús. Los primeros dos son pareja, Carrucciu es la hija de Esquivel, mientras que Suárez es un amigo.

El juez Martín Yadarola, del Juzgado de Instrucción N°4, ha planteado que la familia formaba parte de una asociación ilícita enfocada en llevar a cabo estafas. Este fraude era peculiar, dado que el plan consistía en inundar las ventas de una reconocida empresa de telefonía celular con pedidos falsos. El objetivo era obtener teléfonos celulares, en su mayoría un Samsung Galaxy A16, a un precio de $300 mil pesos cada uno, pagando en tres cuotas sin interés.

Las tácticas utilizadas

Según la acusación, durante un periodo de casi siete meses, desde febrero hasta agosto del año en curso, los integrantes de la familia se hacían pasar por clientes de la compañía telefónica. Para ello, proporcionaban datos de personas que ya eran clientes legítimos, como nombres, apellidos y números de identificación, que probablemente habían obtenido de manera ilícita de bases de datos a las que tenían acceso. Esto fue señalado por el juez Yadarola en su decisión.

El modus operandi del grupo estaba definido: nunca pagaban por los dispositivos, ya que realizaban pedidos contrafactura destinados a debitarlos de las cuentas de los verdaderos clientes, quienes se veían así perjudicados. Los teléfonos eran retirados de sucursales de empresas de correos, lo que les permitía no proporcionar una dirección real. Además, los estafadores usaban correos electrónicos falsos para evitar que los clientes se dieran cuenta de las facturas, al menos en un principio. Posteriormente, estos clientes comenzaban a presentar quejas a la empresa, que asumía a su vez el costo de los teléfonos.