La presidenta madrileña se defiende
Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, expresó su malestar y enfado este viernes tras las insistentes preguntas de los periodistas, un día después de que se conociera la polémica compra de un ático de lujo valorado en 6,3 millones de euros, adquirida con fondos públicos. Esta adquisición ha generado controversia, dado que se cuestiona si el ático se utilizaría como oficinas del gobierno madrileño o si realmente era para que Ayuso residiera en sus 485 metros cuadrados.
Ayuso acusó a un supuesto «mafia de Estado» de atacarla por esta compra y se defendió afirmando que «jamás» tuvo la intención de adquirir una vivienda, calificando esa idea como «una memez». En respuesta a las indagaciones sobre su visita al ático, Ayuso dijo: «Por verlo«.
Descontento y argumentos de la presidenta
La presidenta, visiblemente enfadada, declaró: «No es para mí. No quiero saber nada de esta historia. Y por más que explico, por más que digo, da igual».
Según el informe de la empresa pública Planifica Madrid, que realizó la compra, el ático podría ser usado como “alojamiento ocasional” para Ayuso u otros altos funcionarios. Sin embargo, no se aclara quién autorizó la compra ni por qué se eligió exactamente ese inmueble.
Ayuso destacó que no es su responsabilidad manejar propiedades y aseguró que no dio órdenes sobre dicha compra. «Tengo excelentes funcionarios que gestionan esas cuestiones», explicó, añadiendo que, mientras haya atención mediática sobre su vida personal, temas como los ministros del país son ignorados. «¿Sabéis si los ministros están casados? ¿Con quién viven?», inquirió.
Rechazo a la idea de vivir en el ático
La presidenta subrayó su ausencia de interés en residir en ese lugar y manifestó que tiene «miles de pruebas» de que buscaba un contrato de alquiler. «Nunca he tenido una vivienda propia en siete años. ¿Por qué lo haría a nueve meses de las elecciones?», preguntó Ayuso.
Frente a la creciente controversia, Ayuso, afectada políticamente, prometió vender el espacioso ático, que cuenta con un balcón terraza de 200 metros cuadrados, estipulado para uso exclusivamente residencial. Aunque su entorno argumentó que el inmueble estaba destinado a ser una «oficina temporal«, las explicaciones ofrecidas han generado escepticismo.
La compra del ático permaneció en la penumbra hasta que los medios destaparon el caso a finales de julio. Luego de esto, el Gobierno de Madrid intentó poner la propiedad en venta, pero la subasta resultó desierta, sin ofertas recibidas por el inmueble, que se había tasado en 6,69 millones de euros.
