Las jubilaciones y pensiones sufren pérdidas significativas
El inicio de año ha traído nuevas pérdidas para jubilados y pensionados, que han visto cómo sus ingresos se ven eclipsados por una inflación del 9,4% en el primer trimestre. Este incremento en los precios supera las caídas experimentadas en años anteriores.
Aumentos insuficientes
Los haberes mínimos, que benefician a más de 4 millones de jubilados y pensionados, recibieron aumentos que variaron entre el 6,5% y el 7%. Para aquellos que no reciben el bono, el incremento fue del 8,4%.
- La jubilación mínima, con el bono incluido, pasó de $410.880 en diciembre de 2025 a $439.601 en marzo, es decir, un aumento del 7%.
- La PUAM (Pensión Universal al Adulto Mayor) ascendió de $342.704 a $365.681, lo que representa un alza del 6,7%.
- Las pensiones no contributivas crecieron de $308.616 a $328.721, con un incremento del 6,5%.
- El haber máximo se elevó de $2.293.797 a $2.487.064, lo que significa un 8,4% más.
Desajuste en los haberes
La diferencia en los porcentajes de aumento se debe principalmente al bono de hasta $70.000, el cual permanece congelado desde marzo de 2024. Durante la gestión de Milei, las pérdidas de los haberes mínimos entre diciembre de 2023 y marzo de 2026 fluctúan entre el 12,7% y el 18,7%.
A pesar de que las jubilaciones sin bono han mejorado en un 11,5%, este aumento no ha compensado las pérdidas acumuladas durante los gobiernos de Macri y Alberto Fernández. El mecanismo de ajuste se realiza con un rezago de dos meses en relación a la inflación, lo que provoca que, en un contexto de precios en alza, los ajustes mensuales resulten insuficientes.
Impacto de las políticas previas y comparativa internacional
Por ejemplo, en marzo, el aumento previsional fue del 2,88% (basado en el IPC de enero), mientras que la inflación oficial alcanzó el 3,4% en ese mes. Además, se ha eliminado el reintegro del IVA para compras con tarjeta de débito, y el bono, al no formar parte del haber, tampoco se considera para el pago de aguinaldos. Si se considerara una actualización, el monto actual debería superar los $200.000.
Comparando con el pasado, desde el año 2017, las jubilaciones han sufrido un empobrecimiento del 19,5% en relación a los picos máximos antes de la inflación disparada hasta diciembre de 2019. Durante el gobierno de Alberto Fernández, se aplicaron aumentos que beneficiaron a las jubilaciones mínimas, aunque persisten pérdidas cercanas al 7%.
Un documento de la OCDE advierte que los países que ajustan las jubilaciones exclusivamente según la inflación tienden a experimentar un deterioro del 17% en relación con el salario a largo plazo. Este fenómeno se observa en naciones como Austria, Costa Rica, Hungría, Corea, México, Polonia y Turquía.
En Argentina, el Gobierno reconoce que las administraciones anteriores han contribuido a las pérdidas en los haberes, sin implementar reparaciones adecuadas. Mientras se continúa con el ajuste por inflación, el poder adquisitivo de los jubilados se sigue viendo afectado, y no reciben mejoras correlacionadas con el crecimiento económico, la evolución de los salarios o un aumento en la recaudación previsional. Es fundamental que el ajuste por inflación sirva como un suelo de movilidad, conciliando con otros factores como el crecimiento salarial y económico.
