Argentina se enfrenta nuevamente a Inglaterra
En el próximo Mundial de Fútbol 2026, Argentina y Inglaterra volverán a medir fuerzas, y lo harán vistiendo la camiseta azul. Este partido, que será una semifinal, se convierte en un evento aún más significativo al conmemorar el 40º aniversario del memorable encuentro en el Estadio Azteca, conocido por los momentos icónicos como la Mano de Dios y el Gol del Siglo.
Una camiseta con historia
En contraste con la actualidad, donde la marca que viste a la Selección Argentina está bien equipada con camisetas, ropa de entrenamiento y demás, hace cuatro décadas la situación era diferente. Detrás de la camiseta azul, que Diego Maradona usó para marcar dos goles legendarios a Inglaterra, hay una historia sorprendente. Esta narrativa incluye la obsesión del entonces entrenador Carlos Bilardo, una notable falta de previsión, y la creatividad para resolver problemas. Un verdadero «lo atamo’ con alambre» muy argentino.
Una compra apresurada
La historia se inicia en Buenos Aires, donde la planificación de Bilardo abarcaba más que tácticas y estrategias. Considerando que la mayoría de los partidos se disputarían al mediodía, en pleno calor del verano mexicano y a 2.200 metros de altura, había que adaptarse. El equipo llegó a México con tiempo suficiente para aclimatarse, pero el calor intenso afectaría el rendimiento de los jugadores.
Bajo esta premisa, Bilardo solicitó a Le Coq Sportif, la marca que vestía al equipo, camisetas especiales, que debían ser fabricadas con una tela ligera y agujereada para facilitar la transpiración. Sin embargo, la compañía solo cumplió con la camiseta titular en celeste y blanco. La camiseta azul que se utilizó en octavos de final contra Uruguay, en la que Argentina ganó 1-0 y que era de algodón, no cumplía con los requisitos deseados.
El desafío de conseguir nuevas camisetas
A pesar de la tradición y supersticiones que rodeaban a Bilardo, al recibir el mensaje de la FIFA que estipulaba que jugaría contra Inglaterra también en azul, se tornó necesario contar con camisetas que fuesen igual de ligeras que la titular pero de color azul.
Como resultado, tres días antes del partido, le informaron a Bilardo que era imposible conseguirlas a tiempo. Éste decidió, entonces, enviar a Rubén Moschella, gerente administrativo de la AFA, a buscar en tiendas de deportes. Tras visitar seis locales, logró encontrar dos camisetas que, aunque no eran perfectas, podían servirle a Bilardo.
No obstante, al regresar a la concentración, ninguna de las camisetas fue aprobada, ya que no eran lo suficientemente ligeras, ni tampoco originales porque decían «Hecho en México» en la etiqueta. En una reunión apremiante entre Bilardo, su asistente Carlos Pachamé, y el utilero Rubén Benrós, la presión aumentaba, ya que las camisetas carecían de números y del escudo de la AFA.
Maradona, en un acto decisivo, tomó las camisetas, las examinó y finalmente eligió una. Su frase icónica dice que, al elegirla, aseguró: «Con ésta le ganamos a Inglaterra». Esta leyenda va más allá y se puede interpretar que se refería no solo a la camiseta, sino a la destreza que él mismo poseía para ganar ese crucial encuentro.
