Frecuencia de colectivos nocturnos regresa a la normalidad
Luego de la reunión llevada a cabo el martes entre las cámaras que agrupan a las empresas de colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y el Gobierno, las frecuencias nocturnas volvieron a operar con su ritmo habitual. Sin embargo, las negociaciones continúan y las compañías evalúan las propuestas presentadas por las autoridades.
Esta reunión se produjo tras un anuncio de recorte en las frecuencias nocturnas de aproximadamente 100 líneas para la noche del lunes. Ahora, se ha programado un nuevo encuentro para la próxima semana.
Propuestas del Gobierno y próximos pasos
Según informaron fuentes oficiales, el Gobierno presentó un esquema de actualización de la estructura de costos que comenzará a regir desde octubre. Este plan abarca una adecuación de los valores reconocidos para la prestación de servicios y su correspondiente impacto en las compensaciones mensuales que reciben las empresas. Además, este esquema anticipa actualizaciones progresivas para solventar la evolución de los costos operativos y proporcionar mayor previsibilidad económica al sector.
En respuesta a un reclamo sobre una deuda de $ 40.000 millones en subsidios y a los retrasos en los ingresos frente a los gastos del sistema, el Gobierno se comprometió a saldar esta deuda en tres cuotas. Asimismo, se propuso avanzar en la determinación del pago de subsidios basándose en las actualizaciones salariales futuras.
Un comunicado de la Secretaría de Transporte destacó que se acordó realizar una nueva reunión la próxima semana, donde se presentará el detalle de las actualizaciones previstas antes de la próxima liquidación de compensaciones, y se continuará trabajando en una agenda conjunta para monitorear las medidas implementadas.
Impacto del recorte y tarifas diferenciales
El anuncio sobre la reducción de frecuencias nocturnas afectó a 88 de las 104 líneas nacionales que operan entre la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, especialmente en las líneas que van de la Capital a la Provincia, que incluyen: 8, 9, 20, 21, 24, 28, 31, 32, 51, 56, 57, 60, 74, 78, 79, 85, 87, 91, 98, 100, 101, 111, 117, 127, 128, 130, 134, 135, 146, 150, 158, 161, 164, 168, 177 y 188. También se consideran las líneas 1, 2, 10, 15, 17, 19, 22, 29, 33, 37, 41, 45, 46, 53, 55, 59, 63, 67, 70, 71, 80, 92, 93, 95, 103, 105, 110, 113, 114, 119, 123, 124, 126, 129, 133, 140, 143, 145B, 148, 152, 153, 154, 159, 160, 169, 172, 174, 178, 179, 180, 184 y 197.
Las discrepancias tarifarias son marcadas. Con la tarjeta SUBE registrada, el costo del boleto mínimo de las líneas nacionales es de $ 742,81 para recorridos de hasta tres kilómetros, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires este monto asciende a $ 920,48, y en la Provincia de Buenos Aires llega a $ 1.215,09. Estas tarifas corresponden a los valores oficiales vigentes en octubre, y tanto la Ciudad como la Provincia realizan actualizaciones mensuales, aplicando un incremento del 2% más la inflación. Aún se espera que el Gobierno Nacional confirme si habrá actualizaciones tras esta reunión.
La diferencia de costo es notable: el boleto mínimo provincial supera al porteño en $ 294,61 y al nacional en $ 472,28. Esto implica que un mismo tipo de viaje corto puede tener diferentes costos según la jurisdicción de la línea, incluso dentro de la misma área metropolitana.
Diferencias en esquemas tarifarios
El desfase no solo se debe al precio inicial del boleto, sino también a la manera en que cada jurisdicción realiza las actualizaciones. En la Ciudad de Buenos Aires, los aumentos se calculan en función de la inflación más un 2%, mientras que en la Provincia se aplica una fórmula similar, pero con posibles variaciones en los porcentajes y en los plazos de implementación.
Durante octubre, los boletos mínimos de los colectivos en la Ciudad y la Provincia experimentaron nuevos aumentos, pero las tarifas nacionales se mantuvieron estables desde julio. Esto ha dejado a las líneas nacionales con un costo inferior en comparación con las otras dos jurisdicciones, lo que ha llevado a las empresas a argumentar que las recaudaciones y subsidios actuales no son suficientes para cubrir sus costos operativos.
Según el Índice Bondi elaborado por AAETA en septiembre, el costo real de un boleto sin subsidios se estima en $ 2.494,13, lo que resulta en una cobertura tarifaria del 33,91% del costo total, generando un déficit por pasajero de $ 456,92. El informe también destacó que el costo mensual del sistema se sitúa en aproximadamente $ 453.495,79 millones, frente a ingresos oficiales de $ 361.692,50 millones, lo que revela una diferencia de $ 91.803,29 millones. Este contexto resalta la complejidad y desafíos que enfrentan tanto el sector empresarial como el Gobierno en su búsqueda de soluciones.
