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Un periodista excepcional que se integró a la élite del poder

Un periodista excepcional que se integró a la élite del poder

Un ícono del periodismo en Argentina

Roberto García fue un periodista excepcional, difícil de clasificar y que se destacó en su labor. Su destreza como un trovador moderno del círculo político le permitió revelar intimidades del poder y anticipar, bajo su dirección en Ámbito, eventos históricos como el Pacto de Olivos y la reforma constitucional de 1994.

Un maestro para futuras generaciones

En los años noventa, estuvo al frente del dream team que formó Julio Ramos, un semillero de periodistas que incluía a destacados como Carlos Pagni e Ignacio Zuleta, quienes hoy ocupan puestos en los principales medios del país. Amante del tenis y el golf, así como del arte, se convirtió en un conocedor profundo de los secretos del poder. Con un enfoque meticuloso y, a la vez, sensible, estableció a Ámbito como una referencia fundamental en la prensa económica de habla hispana.

El compromiso de García se reflejaba en su método de trabajo; supervisaba a los periodistas y ofrecía datos que mejoraban la calidad de los reportajes. Era habitual verlo compartir eventos sociales, personales y deportivos con empresarios y líderes de negocios. Disfrutaba de juegos de golf con sindicalistas y de tenis con el expresidente Carlos Menem en la Quinta de Olivos, además de ser el padrino de varios figuras políticas importantes.

Un defensor en tiempos difíciles

A pesar de su cercanía a la polémica teoría de los dos demonios, no dudó en defender y proteger a sus colegas durante la dictadura cívico-militar. Su interacción con los círculos de poder lo convirtió en un elemento clave del círculo rojo, siendo el narrador más fidedigno del sentir de políticos y empresarios en el país.

Legado y contribuciones

Su amor por Racing Club perdura y se refleja en sus hijos. Desde la casa de Julián Ramos en Punta del Este, propició el surgimiento de las Charlas de Quincho, una sección emblemática de Ámbito que revolucionó el periodismo político y económico en Argentina. Las historias de sus crónicas nocturnas en fiestas y eventos sociales se convirtieron en contenidos muy atrayentes para los lectores y un modelo que muchos otros medios han emulado.

Roberto supo condensar la intersección entre la política, la alta sociedad y la relación pública del poder, integrándose a la élite del país. Sus textos se convirtieron en material de consulta esencial para periodistas y lectores, y siempre exigió lo máximo de quienes lo rodeaban, pero también brindó oportunidades a nuevas generaciones. Se convirtió en una figura de respeto y admiración entre sus colegas, buscando siempre elevar el nivel del periodismo y prestando atención a los detalles que marcan la diferencia.

El impacto en sus colegas

Al llegar a Ámbito Financiero en 2005 tras una entrevista con Julio Ramos, sentí inmediatamente un gran respeto por Roberto. Nunca dejó de motivar a quienes lo rodeaban para dar lo mejor de sí y entender la importancia de lo que hay detrás de las noticias. Su liderazgo se manifestaba en su trabajo diario, animando a los nuevos redactores a salir a la calle en busca de información auténtica. «¿Qué hacés acá sentado Rudman? La información está afuera, en la calle», era el recordatorio constante de García para que rompiéramos con la inercia del periodismo de oficina.

Su enfoque en la búsqueda de información exclusiva y de calidad estableció un estándar alto que muchos aún persiguen. Su legado perdura en Ámbito y entre los compañeros que tuvieron el honor de aprender y trabajar a su lado. Hasta siempre, maestro.